Tu restaurante en una web, del mercado a la sobremesa
Quien decide dónde cenar esta noche abre tu web en el móvil y busca cuatro cosas: si hoy abres, qué cocinas, cuánto cuesta y cómo se reserva. Un PDF que no carga o un carrusel de fotos no responde a ninguna.
Forest está pensado para el restaurante al que se va a propósito: en el campo, en un pueblo a una hora de la ciudad, junto al mar o en la montaña. La página es un día entero contado con seis fotos tuyas, de la fachada por la mañana al comedor encendido de noche; cada foto gana profundidad y la cámara entra en ella al bajar. Sobre cada momento van tus textos: el género que entra, la cocina, la terraza, el comedor.
Al final llega la tarjeta de reserva, con tu precio por persona, tus días y horas, y un botón que abre tu sistema de reservas, el que sigue llevando mesas y turnos.
Qué muestra tu web
La fachada, con la primera luz
La página arranca con tu local visto desde fuera, a ser posible por la mañana, antes de abrir. Sobre la foto, el nombre del restaurante, tu titular y una frase que diga qué cocina haces y dónde estás. Es también la frase que Google puede enseñar bajo tu nombre.
Lo que entra por la puerta
Primer momento: la foto del género recién llegado o del pase con el pan saliendo del horno. Que sea la hora del producto: lo que llega del huerto o de la lonja, quién lo recibe a las ocho.
El comedor, antes del servicio
La foto de la sala con las mesas montadas, hecha desde un rincón para que se vea el fondo. El texto es tuyo: cuántas mesas hay, qué se cocina a la vista, el plato que nunca sale de la carta.
La terraza, por la tarde
Tercera foto: la terraza o el jardín a media tarde, con las sombrillas abiertas. Aquí caben el vermut, el menú de mediodía o lo que sirvas entre un servicio y otro.
El servicio de noche
El cuarto momento es la cena: la sala con las velas encendidas o la terraza con la última luz. Cuenta a qué hora abre la cocina, el menú degustación, la sobremesa sin prisa, el último plato que sale.
Reservar mesa
La tarjeta aparece sobre tu última foto, el local de noche con las luces encendidas, con el título que elijas, tu precio por persona y, debajo, días y horarios. El botón lleva a tu página de reservas; lo que no encaja en un restaurante, como la estancia, se deja vacío y no aparece.
Ten esto a mano
- Seis fotos, obligatorias: el local por fuera, el género o la cocina, la sala montada, la terraza por la tarde, la cena y el local iluminado de noche. Cada una, de 1.600 px como mínimo en su lado más largo.
- El nombre del restaurante y una frase corta que lo resuma: se lee encima del titular y forma parte del título de la página.
- Qué cocina haces y dónde estás, en una o dos frases.
- Tus días y horas de apertura, el día de cierre y el teléfono, para la línea de la reserva.
- Tu día en cuatro momentos, del producto al último servicio; cada uno pide una hora, un título y un texto corto.
- El precio por persona que quieras enseñar: menú del día, degustación o precio medio a la carta.
- El enlace de tu página de reservas: TheFork, CoverManager o el sistema que uses.
- Si la carta completa está en otra dirección, su enlace, para el pie; y nombre legal, NIF, dirección y email para el aviso legal.
Conviene saber
Horario y teléfono, por escrito
Quien mira tu web desde el coche quiere saber si hoy abres. Escribe días, horas y el día de cierre justo debajo del título de la reserva, y añade el teléfono para quien prefiere llamar o tiene que avisar de una alergia. Que no haga falta abrir otra página para saberlo.
La sala entera, mejor que un plato
Un plato fotografiado de cerca no tiene nada lejos, así que apenas gana profundidad. Una mesa puesta en primer plano con la sala detrás, o la barra con la cocina al fondo, se nota mucho más en 3D. Los platos que te definen, nómbralos en el texto: se lee en cualquier móvil, y Google también lo lee.
La carta completa, enlazada
La web no tiene sección de carta. Si la tienes en otra dirección —una página, un PDF—, enlázala desde el pie, que admite hasta seis enlaces con el nombre que quieras. Antes, comprueba que se lee bien en un móvil.
Tu ficha de Google Maps va aparte
La ficha que aparece en Google Maps es tu perfil de empresa de Google, no la web. Cuando la web esté publicada, pon su dirección en ese perfil y revisa que el horario y el teléfono digan lo mismo en los dos sitios.
Preguntas
- ¿Se ve mi restaurante? ¿Y en el móvil?
- Se ve el de tus fotos: la fachada, la sala, la terraza, cada una con su profundidad y la cámara entrando despacio en ella; no es un recorrido virtual ni un modelo en 3D del local. En el móvil, el texto de cada momento va en la parte baja de la pantalla, con la foto detrás, y si un navegador no puede con el 3D, enseña tus fotos quietas, una por pantalla, con los textos y el botón.
- ¿Sirve para reservar mesa?
- El botón lleva a tu sistema de reservas —TheFork, CoverManager, el que uses— o a un enlace de Stripe si cobras una señal. La web no gestiona mesas, turnos ni cancelaciones: eso sigue en tu sistema, como ahora.
- ¿Mis fotos se suben a algún servidor mientras hago la web?
- No: el asistente las prepara en tu propio navegador —las deja en 2.048 px como mucho y, al guardarlas de nuevo, les quita la ubicación— y allí mismo calcula su profundidad. Con la primera foto baja, una única vez, el modelo que lo hace: unos 46 MB desde promti.app. En un ordenador reciente, el 3D de las seis está en segundos; sin WebGPU, en unos 4–5 segundos por foto.
- Solo tengo fotos de platos. ¿Qué hago?
- Hacen falta seis fotos del local, no de la carta, y el 3D no cambia lo que hay en ellas. Con un móvil basta si eliges bien la hora: la fachada por la mañana, la sala montada con luz de día, el local encendido al anochecer.
- ¿Y si cambio la carta, abro la terraza o cierro por vacaciones?
- Abres otra vez el asistente —tus respuestas y tus fotos se guardan en ese navegador—, cambias lo que toque, una foto, un plato, el horario o «cerrado hasta el 15 de enero», y descargas la web de nuevo sin volver a pagar. Se publica arrastrando la carpeta a tu proyecto de Cloudflare.